Compassionate Mental Health Counseling & Therapy — Serving Nationwide

Un ataque de pánico es una oleada repentina de miedo intenso que suele alcanzar su punto máximo en unos minutos y viene con síntomas físicos como palpitaciones o falta de aire. La ansiedad es un estado más amplio y duradero de preocupación o tensión. Pueden mezclarse, y ambos responden bien al tratamiento.

En qué se diferencian

Como los síntomas del pánico pueden parecerse a una emergencia médica, es razonable que un médico te revise, sobre todo la primera vez o si tienes dolor en el pecho.

Qué puede ayudar en el momento

  1. Nómbralo. Dite: “Esto es un ataque de pánico. Va a pasar”.
  2. Baja el ritmo de la respiración. Inhala por la nariz contando hasta cuatro y exhala despacio contando hasta seis.
  3. Áncla tu atención en el presente. Fíjate en cinco cosas que ves y cuatro que puedes tocar.
  4. Quédate si es seguro. Escapar suele enseñarle al cerebro que ese lugar era peligroso.

Cuándo pedir ayuda

Considera la terapia si los ataques se repiten, si temes el próximo o si empiezas a evitar lugares o actividades. La terapia cognitivo-conductual es un enfoque muy estudiado que te ayuda a entender el ciclo del miedo y a cambiar poco a poco cómo respondes.

Preguntas frecuentes

¿Un ataque de pánico es peligroso? El ataque en sí no causa daño, pero sus síntomas se parecen a los de otras condiciones, así que conviene una revisión médica si tienes dudas.

¿Trastorno de pánico es lo mismo que tener un ataque de pánico? No. Muchas personas tienen un solo ataque. El trastorno de pánico implica ataques repetidos y preocupación constante por tener más.

¿La terapia puede ser en línea y en español? Sí. Conoce más en nuestra página de terapia para ansiedad y pánico.

Fuente: NIMH, Anxiety Disorders (en inglés)

Este artículo es solo información educativa general y no sustituye la atención profesional. Si estás en crisis, llama o escribe al 988 (oprime 2 para español) o llama al 911.

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